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Asociación Publica Internacional de Fieles

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La Historia Del Apostolado de Fátima

Para trazar la historia del Apostolado Mundial de Fátima, precisamos viajar al encuentro de la fundación del Ejercito Azul de Nuestra Señora de Fátima, yendo hasta St. Mary of Plainfield, una pequeña parroquia en el Estado de Nueva Jersey, E.U.A. ¿Y por qué?

Porque fue su párroco, el Rev. Padre Harold V. Colgan quien construyó los cimientos de este movimiento Católico Mariano. Todo comenzó cuando el Padre Colgan enfermó y estuvo internado en el hospital durante mucho tiempo, sin ninguna mejoría. Fue entonces, cuando prometió a Nuestra Señora, que si Ella lo curaba, dedicaría el resto de su vida a predicar su devoción. Tuvo lugar el milagro y el párroco de St. Mary de Plainfield cumplió su palabra. Dos veces por semana, predicaba en su Iglesia sobre la Virgen María, Madre de Dios. Eran muchos los que oían su sermón. Primavera de 1947. El Obispo de Leiria, bendijo en Fátima la Imagen de la Virgen Peregrina, la cual estaba destinada a visitar los Estados Unidos. El Mensaje de Fátima, entraba ahora en nuestros mass media americanos. El Padre Colgan, impresionado por la revelación privada que Nuestra Señora de Fátima había dado en Fátima, pensó que la mejor cosa que el podía hacer, era divulgar este mensaje en su parroquia y convidar a sus parroquianos a vivirlo de acuerdo con los pedidos de la Santísima Virgen. Para conseguir esto, sintetizó el Mensaje de Fátima en tres puntos principales: Devoción al Inmaculado Corazón de María, meditación diaria del Rosario y recto cumplimiento y santificación de los deberes cristianos. El objetivo era responder a los pedidos de Nuestra Señora y, de este modo, apresurar la venida de la paz y la conversión de Rusia, tal como Ella prometió en Fátima. Esta campaña fue rápidamente coronada con los mejores éxitos.

No obstante, el Padre Colgan sabía que no era suficiente tener buenas intenciones, pues estas podían fácilmente ser olvidadas con el paso del tiempo. Por eso, pensó en aumentar los tres aspectos ya descritos a otros dos más, completamente externos al mensaje. El primero era asignarse un pequeño compromiso, en el que las personas prometían cumplir los pedidos de Nuestra Señora; el segundo, el uso de un símbolo exterior, una medalla azul o una cinta para recordar esa promesa. La inscripción sería gratis y nunca constituiría un voto.

La pequeña parroquia de St. Mary de Plainfield se alistó masivamente. “Nosotros seremos el Ejercito Azul de María y de Cristo contra el rojo del mundo y de Satanás”, predicaba el Padre Harold desde su púlpito. Algunos días después, el párroco de Plainfield convidó al brillante escritor John Haffert, autor de varios libros, para dar una conferencia a su rebaño. Haffert habló sobre las Apariciones de Fátima y rápidamente notó que se dirigía a una asistencia extremadamente entusiasta con aquello que el decía. A su mente vino entonces la idea de extender tal experiencia a otras parroquias y naciones.

Tal proyecto era audaz, pero ni el Padre Colgan ni Haffert eran personas sin dudas ante responsabilidades futuras. Así nace el Ejercito Azul. Desde aquel día, Colgan y Haffert nunca más se separaron. Uno es la llama y el otro las tormenta. Pero ambos planean y ejecutan. Colgan hasta vendió su coche para cubrir los primeros gastos. En Mayo de este mismo año, el humilde párroco de Plainfield, fue al Vaticano para presentar el proyecto al Santo Padre, el Papa Pio XII, que le recibió y le dijo: “Como jefe mundial contra el comunismo, yo te bendigo junto a todos los miembros del Ejercito Azul”. La fundación del Ejercito Azul estaba hecha. Como fuego iría extendiéndose por el mundo entero. En 1950 ya contaban con un millón de miembros registrados. En 1953, cinco millones y, hoy en día, el número asciende a veinte millones, repartidos por muchos países en todo el mundo.

La extraordinaria expansión de este movimiento en tan corto período de tiempo, fue la respuesta natural a los pedidos de Nuestra Señora de Fátima y su descripción exacta de la presente crisis moral, espiritual y religiosa del mundo. El mensaje fue divulgado a través del uso extensivo de todos los medios, tales como la formación de grupos de oración, conocidos por “células”, que se multiplicaron. El uso de la comunicación social, de conferencias, peregrinaciones, películas y programas de televisión para alcanzar la difusión del movimiento.

A nivel internacional, el Obispo de Leiria-Fátima, Don Juan Venancio, fue el primer Presidente Internacional. La sede internacional fue establecida en Domus Pacis, en Fátima, Portugal. La asociación era entonces, una asociación privada de fieles.

Como el Pontificado del Beato Juan Pablo II, El Grande, el mensaje de Fátima se tornó más claro, como un carisma para la Iglesia Universal. Juan Pablo II, fue verdaderamente el Papa de Fátima. El fue el protagonista de la tercera parte del secreto de Fátima, revelado durante la ceremonia de beatificación de los bienaventurados Jacinta y Francisco Marto, en el día 13 de Mayo del 2000. El Papa sufrió una tentativa de asesinato, pero la mano maternal de Nuestra Señora de Fátima desvió la bala, salvando su vida para que pudiera servir durante muchos años en la sede de Pedro a la Iglesia Universal y al mundo. El mundo necesita de: “PENITENCIA, PENITENCIA, PENITENCIA” para convertir muchos pecadores, salvar muchas almas y evitar el terrible sufrimiento causado por los pecados de los que no aman y sus consecuencias. Es necesario un nuevo esfuerzo para salvar el mundo y hacer posible la nueva era de paz y esperanza, prometida en Fátima. Para conseguir esto, el objetivo principal de la Iglesia Universal para el siglo XXI y el nuevo milenio es, la Nueva Evangelización del mundo.

Fue así cómo el Ejercito Azul de Nuestra Señora de Fátima evolucionó para el Apostolado Mundial de Fátima. La Santa Sede sugirió el cambio de nombre para llamar la atención y dando más importancia al Apostolado Mariano, eclesial en su naturaleza, evitando así el preconcepto de algunos gobiernos contra la palabra “ejercito” y su obvia connotación militar. El profesor Américo Pablo Lopez-Ortiz, filósofo de Puerto Rico, fue invitado a escribir los principios filosóficos y teológicos de la nueva organización para después ser sometidos a la aprobación de la Santa Sede.

Con el tiempo y analizando la dinámica del Apostolado de Fátima en varios países, se reconoce también la necesidad de incluir un cuarto elemento, la Promesa que los miembros asumen, esto es, la práctica de la devoción de los Cinco Primeros säbados en reparación al Inmaculado Corazón de María.

El 7 de Octubre de 2005, Fiesta litúrgica de Nuestra Señora del Rosario, el Consejo Pontificio para los Laicos, reconoció al Apostolado Mundial de Fátima como asociación de derecho pontificio para la Iglesia Universal. El Apostolado adquirió así una naturaleza eclesial mayor, con renovado carisma: la Nueva Evangelización del mundo a través del auténtico Mensaje de Fátima.

El 3 de Febrero de 2006, para marcar esta nueva etapa del movimiento, se realizó en Roma una ceremonia oficial y un congreso internacional, donde participaron varias personalidades ligadas a la historia del movimiento y a Fátima.
La dirección internacional de la asociación, tiene desde entonces, como su primer presidente laico, al profesor Américo López Ortiz.
En el año 2010, el Apostolado Mundial de Fátima, ve reconocida la aprobación definitiva de sus estatutos.
Actualmente, el Apostolado Mundial de Fátima está activo en 110 países y se mantiene en crecimiento, porque el Mensaje de Fátima continúa siendo crucial para la construcción de un mundo mejor, “de una civilización de amor, una nueva primavera para la Iglesia, un nuevo Pentecostés Mariano”.


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