La última misión del Apostolado Mundial de Fátima es contribuir para la “Nueva Evangelización” del mundo, haciendo eco del Mensaje de Fátima. Nuestra Señora pidió en Fátima oración, penitencia y conversión de vida. Insistió en una mayor devoción a la Eucaristía y en la consagración a Su Inmaculado Corazón, caminando para Dios.

La urgente necesidad de responder a estos pedidos y de implantar una divulgación activa de ellos, con intención de salvar las almas y establecer la paz en el mundo, es por la gracia de Dios, la fuerza que mueve al Apostolado Mundial de Fátima para el mundo exterior.

“Fátima, en su mensaje y bendición, es conversión a Dios”. –Papa Juan Pablo II, Mayo 12 de 1991, en Fátima.
Así, el Apostolado Mundial de Fátima, a ejemplo de los tres Pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, procura encarnar este mensaje de esperanza y contagiar a otros para que lo hagan también.